Pistas de pádel y tenis

La pista se reserva desde el móvil, la puerta se abre a la hora pagada y las luces se encienden solas. Al final se apaga todo, aunque el último se haya marchado con prisas.

Una pista de pádel de noche con los focos encendiéndose y la puerta con teclado
La pista se enciende para quien ha reservado, y se apaga cuando la hora termina.

El problema de siempre

Una pista es lo más fácil de vender y lo más incómodo de llevar. Se juega por la noche y los fines de semana, es decir, cuando tener a alguien allí cuesta más. Las reservas llegan por mensaje y acaban en un papel. Y las luces se quedan encendidas porque nadie ha pasado a apagarlas: es el dinero que se va más en silencio.

Cómo funciona

  1. Quien quiere jugar elige la hora

    El calendario enseña las franjas libres de ese día. En las ventas hechas en Roraima, dos personas no pueden coger la misma hora, ni aunque pulsen en el mismo momento.

  2. Paga y recibe su acceso

    Le llega un enlace a su página, con el código de la puerta y los mandos de la pista. Ninguna aplicación que instalar.

  3. Entra a la hora que toca

    El código funciona un poco antes del comienzo y deja de funcionar al final. No hace falta que vaya nadie a abrir.

  4. Al final se apaga todo

    Al terminar la franja arranca el proceso de cierre: focos apagados, puerta cerrada. Tú decides qué meter dentro.

Las luces, que son la clave

La iluminación de una pista es la partida de gasto que decide si la noche es rentable o no. Atarla a la franja horaria significa que se enciende solo cuando alguien ha pagado y se apaga cuando la hora termina, sin depender de la memoria del último que sale.

Las horas de la tarde y la noche pueden tener un precio más alto, que incluye las luces, y quien reserva lo ve antes de pagar.

Cuatro momentos: la hora reservada, la puerta, las luces encendidas, las luces apagadas
Una hora comprada, y todo lo demás va detrás solo.

Lo mismo vale para la calefacción de las instalaciones cubiertas y para los vestuarios: se abren y se calientan durante las horas reservadas, no todo el día.

Las reservas son tuyas

La pista se vende desde tu tienda, con tu nombre. Los clientes habituales vuelven ahí, y Roraima no retiene porcentajes sobre las reservas. Si el cliente paga con tarjeta, se mantiene la comisión de Stripe.

Si la pista está a la venta también en otros sitios, los dos calendarios se mantienen alineados: Roraima usa iCal, el formato estándar con el que los calendarios se intercambian las fechas ocupadas. Cuando una hora se vende aquí se cierra allí en la siguiente actualización del calendario, y al revés, sin que tengas que copiar nada. Entre una actualización y otra pueden pasar unos minutos.

Qué hace falta

Un relé en el mando de la puerta y otro en el cuadro de las luces. Son dos trabajos de electricista, cortos, y en la mayoría de los clubes se hacen sin tocar la instalación existente. En el catálogo de instalación están los kits y, donde lo hay, un instalador de tu zona.

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