Recarga de coches eléctricos

Tienes un enchufe o un cargador de pared y a alguien que querría usarlo: un huésped, un vecino, un cliente. Con Roraima ese enchufe se enciende para quien ha pagado y se apaga cuando el tiempo comprado se acaba.

Un coche eléctrico conectado a un punto de recarga en el patio de una casa
El enchufe que ya tienes puede convertirse en un servicio para tus huéspedes.

El problema de siempre

A quien tiene un alojamiento se lo preguntan sin parar: «¿puedo enchufar el coche?». Decir que sí significa regalar la corriente de una recarga que dura horas. Decir que no significa perder un cliente. Y ponerse a echar cuentas al final de la estancia es incómodo para todos.

Los postes de recarga públicos cuestan mucho más que un enchufe controlado y solo tienen sentido con mucho paso de gente. Para una casa rural de tres habitaciones no salen las cuentas.

Cuatro elementos: enchufe, reloj, gráfico de consumos, toma encendida
Se vende el tiempo o el número de recargas, y se ve cuánta corriente ha pasado.

El camino sencillo

Roraima no es un sistema de gestión de puntos de recarga públicos y no hace de operador de recarga. Hace algo más sencillo y, para mucha gente, más útil: te permite vender el acceso al enchufe que ya tienes.

  • Por tiempo: el cliente compra cuatro horas de recarga y el enchufe se queda con corriente esas cuatro horas.
  • Por recargas: compra un paquete de cinco sesiones y las usa dentro del periodo que hayas fijado, como máximo 30 días.
  • Incluido en la estancia: el enchufe se enciende junto con lo demás cuando empieza la reserva, como un extra incluido.

Si el dispositivo que manda el enchufe sabe medir la corriente, ves además cuánta energía ha pasado en cada sesión. Es el número que hace falta para decidir si el precio que has puesto tiene sentido, o para rehacer las cuentas cuando cambia la factura de la luz.

Hay que decirlo claro: esto no es una instalación certificada para la venta de energía al público, y no emite una factura por kilovatio hora. Es un servicio de recarga que vendes por tiempo o por sesión. Si abres el enchufe o la wallbox a cualquiera que pase, por ejemplo a los clientes de una tienda, se convierte en un punto de recarga accesible al público, y las normas europeas sobre puntos de recarga públicos se aplican a ti, no a Roraima.

Dónde funciona bien

Casas rurales y apartamentos turísticos

La recarga pasa a ser un extra de pago de la estancia, comprado al reservar o durante los días de estancia.

Comunidades y garajes

Un enchufe común usado por varias familias, con la cuenta separada de cada una en vez de una bronca en la junta.

Empresas

La plaza de aparcamiento de la plantilla, con la recarga activa solo en los horarios que decidas. Para los clientes de una tienda una wallbox es un punto de recarga accesible al público, que exige el precio expuesto junto al enchufe, el pago con tarjeta sin registro y las demás obligaciones del operador.

Campings y áreas de autocaravanas

Las columnas de las parcelas, que muchas veces ya están puestas para las autocaravanas, vendidas por estancia. En la descripción del producto indicas los amperios del enchufe y el precio por noche o por hora, para que quien compra los vea antes de pagar.

Qué hace falta

Un dispositivo compatible capaz de abrir y cerrar el circuito del enchufe, mejor si mide los consumos. Son componentes corrientes y baratos, que un electricista monta en el cuadro en poco tiempo. La instalación sigue siendo la tuya: no viene nadie a cambiarla.

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